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Afganistán: De vuelta a la “Bacha Posh”

Mi primer acercamiento a Afganistán fue a través de unas conversaciones (de esas que no se olvidan jamás) con mi colega y amigo Afghano, Rohullah, cuando nos conocimos en un evento en Berlín-Alemania, hace ya algunos años.

Sorpresivamente hicimos click desde el primer momento. Si bien es cierto que venimos de diferentes extremos del mundo, con dos realidades religiosas y culturales muy diversas, ambos somos nativos de países que experimentan guerras absurdas y conflictos sociales que a veces parecen interminables.

Nuestros dos países (Afganistán y Colombia) son de los más desiguales y violentos del mundo, los dos son reconocidos (lamentablemente) por ser productores de “drogas” -nosotros la cocaína, ellos el opio- y, además, los dos países albergan guerrillas de vieja data: nosotros a las FARC (ahora sus disidencias) y el ELN, entre otras, y ellos a Al-Qaeda y a los Talibanes, por mencionar sólo dos ejemplos. Así que, para iniciar, ¡SÍ!, de hecho, mi amigo afgano y yo tenemos mucho en común.

Al final del evento, Rohullah me regaló un libro, uno de los mejores que he me he leído:  Las niñas clandestinas de Kabul, de la periodista de investigación Jenny Nordberg (¡gracias infinitas Rohullah!). En él se relata el descubrimiento -por parte de la periodista- de la generalizada costumbre de los “Bacha Posh”: niñas criadas temporalmente como niños ante la falta de derechos en una sociedad dominada por los hombres.

El libro es estremecedor y muy impactante, sobre todo para ser leído por nosotras las mujeres. Cuando lo leí, las mujeres en AfganistánNO estaban bajo la dominación de los talibanes, así que recuerdo que me reconfortaba pensar que esto ya no ocurría en Afganistán, puesto que las mujeres habían adquirido ciertos derechos y, además, acababan de nombrar a Hosna Jalil -de tan solo 26 años- como Ministra del Interior del país.

Sin embargo, hoy, con la caída de Kabul y la toma del poder de Afganistán por parte de los talibanes, vuelvo a recordar este libro que, a mi modo de ver, es una imagen nítida de las aristas que tiene una tragedia que podría volver a repetirse para el pueblo afgano y, en general, para la Humanidad.

Afganistán es un cruce de caminos entre Oriente y Occidente, es un rompecabezas étnico y un territorio disputado por británicos, soviéticos y estadounidenses:

  • El imperio británico lo ocupó de 1839 hasta 1919, pero fue en este año cuando tuvo que abandonar Afganistán y otorgarles la independencia. 
  • Luego, en 1979, Afganistán fue invadido por la Unión Soviética (URSS). La ocupación por parte de la entonces superpotencia fue una tragedia, Afganistán se conocía como “el Vietnam Soviético”. En 1989, diez años después de la invasión, las tropas de la URSS se retiraban de Afganistán.
  • Desde 1990 y hasta 2001, los talibanes lucharon y obtuvieron el poder y control total de Afganistán. El grupo Talibán gobernó Afganistán bajo una interpretación estricta de la Sharía, o ley islámica, y prohibió la televisión, la música y el cine. En esta época las mujeres vivieron restricciones indescriptibles y perdieron casi todos sus derechos fundamentales siendo reducidas a ser un “bien mueble” del hombre.
  • El 11 de septiembre de 2001,Al-Qaeda, liderada por Osama Bin Laden en Afganistán, lleva a cabo el mayor ataque terrorista jamás perpetrado en suelo estadounidense.
  • En 2001, y en represalia a los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos y sus aliados del Norte ocupan Afganistán. Estados Unidos neutraliza a los Talibanes y el país consigue, en el 2004, proclamar una nueva constitución. Ese mismo año, en diciembre, Hamid Karzai es electo Presidente a través de elecciones democráticas.
  • Durante este periodo de casi 20 años se logra un gran avance en los derechos de las mujeres y la igualdad de género, las mujeres pueden ir al colegio, a la universidad y ejercer cargos públicos de alto nivel.
  • En el 2020, en Doha, Qatar y Estados Unidos (bajo el gobierno de Donald Trump) firman un “acuerdo para llevar la paz” a Afganistán. Los Aliados de EE.UU y la OTAN acuerdan retirar todas las tropas en un plazo de 14 meses (este plazo se cumple este mes de septiembre de 2021).

Actualmente, las tropas de EE. UU. y la OTAN están ejecutando rápidamente la orden del presidente Biden de retirar por completo las tropas y contratistas estadounidenses antes de la fecha límite del 11 de septiembre de 2021.

La decisión de retirarse, sin un alto el fuego o un marco para un acuerdo político entre los talibanes y el gobierno, tomó por sorpresa a los afganos y a los países de la región. Los talibanes han aprovechado el momento para apoderarse de decenas de distritos y proyectar un aire de victoria.

Como resultado, los logros que se obtuvieron en cuanto a derechos de las mujeres en estos 20 años de ocupación estadounidense fueron de corta duración y el progreso ahora está en peligro; ¿Qué pasa ahora con las mujeres y niñas de Afganistán? Están atrapadas.

Durante meses, incluso antes del colapso del gobierno afgano a manos de los talibanes, el grupo terrorista comenzó a cerrar escuelas para todos menos para las niñas más jóvenes. El mensaje: «Las adolescentes deberían estar en casa ayudando a sus madres».

 La reportera de Al-Jazeera Charlotte Bellis, la única periodista a la que se permite asistir a la primera conferencia de prensa de los talibanes, se atrevió a confrontarlos: «¿Qué garantías puede dar a las mujeres y las niñas de que se protegerán sus derechos?», un representante del grupo Talibán respondió: “los derechos de las mujeres se garantizarán dentro de los límites del Islam». Sin embargo, para nadie es un secreto que los talibanes nunca se han centrado en los principios islámicos, más bien, siempre han operado con su propio conjunto de reglas opresivas y bárbaras, como se evidenció en el pasado, cuando ejercieron el poder en el país.

Mi amigo Rohullah me acompañó a una clase virtual que dicté la semana pasada y nos contó de primera mano lo que está pasando en Afganistán.Debo decir que, aunque su conferencia fue muy profesional, llena de datos históricos, geopolíticos y culturales (necesarios para explicar a personas del otro lado del mundo lo que está pasando en su país), hubo un momento en que nos habló como joven adulto Afgano, esposo y padre de dos hermosas niñas… en ese momento su voz se quebró y nos confesó que, desde hace unos días, a su hija mayor de 13 años se le prohibió asistir al colegio y que a su esposa -que ejercía como jueza en el poder judicial- se la ha ordenado entregar sus credenciales y renunciar al trabajo, pues las mujeres ya no serán admitidas como funcionarias de esa rama. Su testimonio fue revelador y profundamente triste.

Puede que esto suene muy “cliché” pero las mujeres no estamos a salvo hasta que absolutamente todas estemos a salvo. Por eso hoy quiero pedirles que hablemos más de este tema, que usemos los recursos que estén a nuestro alcance para crear conciencia de lo que está pasando y que a las afganas no les pase lo de hace 20 años… que ejerzamos presión por medio de la pedagogía, la empatía y la solidaridad internacional, para que así podamos contribuir directa o indirectamente a que las niñas y mujeres afganas no vuelvan a tener que  sobrevivir fingiendo ser hombres a través de la cruel y desgarradora costumbre de la “Bacha Posh”.

Photo by Ehimetalor Akhere Unuabona on Unsplash

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