EditorialTe retamos a...

¡Al diablo la inconstancia!

Nuevo año ¿nueva vida? Tal vez no se sienta así de claro, y es que nada va a pasar mágicamente en tu vida, a no ser que te lo propongas.

Existen varias clases de males que acechan al ser humano, no solamente en este tiempo en específico, sino durante toda la historia de la humanidad.

Son males que, si bien no se ven a simple vista, sí dejan secuelas muy grandes cuando permitimos que gobiernen nuestras vidas… Algunos de ellos son: la envidia, el desamor y la pereza (ustedes ya estarán pensando en algunos más).

Hoy quiero hablar exclusivamente sobre uno, la INCONSTANCIA, así como de las consecuencias que deja ésta y, sobretodo, la forma en que nos puede seguir envenenando otro año más…

Para ser un poco más directa y que esto no se vuelva un eterno artículo, es necesario empezar con una declaración: la inconstancia es, en otras palabras, mediocridad.

¿Duro? Tal vez. Pero por ahí dicen que la verdad duele.

Ser inconstantes nos hace renunciar a nuestros procesos, a nuestro camino, a ese propósito para el que estamos en este mundo. O, lo que podría resultar peor, ser inconstantes nos puede llevar a la depresión por falta de claridad sobre aquello para lo que nacimos.

Vivimos en la era “microondas” o fast food, también llamada “la era desechable”, en donde, en resumidas cuentas, si no me sirve algo ya es porque no funciona.

Es así como nos dejamos ahogar en el mar de la inmediatez y, resulta, chicas, que la vida real NO ES ASÍ. Para ver resultados de algo requerimos ser constantes.

Eso significa que, cuando de verdad anhelamos algo de corazón, con cada centímetro de nuestra piel, lo luchamos, le ponemos fe… tenemos certeza de que eso, que no vemos ahora mismo al frente nuestro, en la medida de nuestro trabajo CONSTANTE, ocurrirá y lo veremos sí o sí.

La constancia o inconstancia habla mucho de nosotros, de nuestra personalidad y, sobre todo, de nuestro carácter. Y es que la vida no solo se trata de decir, la vida se trata de hacer, de persistir, de volver a insistir y de ser constantes, con optimismo y amor, sobre aquellas cosas que deseamos profundamente.

Ya es 2022. Tienes de nuevo un libro en blanco que solo se escribirá en la medida en que decidas sobre lo que quieres para ti y para tu vida.

Es momento de pensar también en cómo quieres afectar la vida de las demás personas, pues, lo quieras o no, tú estás influenciando todo el tiempo.

Este es un nuevo tiempo para que elijas retarte, para que que elijas correr riesgos, para que dejes atrás la duda y la comparación, para que sigas tu instinto, tu pasión y encuentres tu gran motivación y para que, por su puesto, uses tu constancia y disciplina, pues la motivación se agota, pero el propósito perdura, sin negociar nada mas allá de ver la realización de lo que anhelas en este nuevo año para ti .

Para terminar, ya sea que seas constante o no, ¡créelo! Obtendrás resultados y tú decides la clase de resultados que quieres para ti.

¡Decídelo hoy!

Prov 14: 14 dice “El inconstante recibirá todo el pago de su inconstancia;
el hombre bueno, el premio de sus acciones”

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