DesinhibitoriaLa defensa de...

Bloquear a las «amigas»

Siempre había querido hablar sobre este tema, pero cada vez que iba a hacerlo me preguntaba: “¿Será que -como algunos me dicen- soy demasiado trascendental?, ¿demasiado asocial?, ¿apática?, ¿anormal, quizás?”. Hoy que decidí hacerlo, y ganarme las críticas, me respondo y les respondo antes que nada: seguro sí, seguro el botón correcto es el de “todas las anteriores”, y sin embargo eso no me impide hablarles de las razones por las que he bloqueado a un montón de “amigas” a lo largo de mi vida y me parece sano hacerlo.
Debe existir un capítulo especial en ese viejo cuento que nos echaron de cómo ser las mujeres perfectas, dedicado a enseñarnos a estar rodeadas de amigas que nos secunden, nos acompañen y nos aconsejen. Según nos dicen, es algo importante y hasta necesario.
No voy a negar que todo eso es muy divertido, lo he practicado en muchas épocas, de las que guardo los mejores recuerdos; y, sin embargo, como todo en mi vida, muchas de esas relaciones han ido terminando con los cambios, sin que dejar de ser la ‘niña popular’ me haya significado un problema.
De mis amigas de cuando era niña ni siquiera tengo el rastro, de las que tuve en mi adolescencia solo un asomo de “qué tontas éramos”, de mi vida joven y universitaria algunos contactos -en su mayoría lejanos-, y de la adultez, un montón de personas que han aparecido en cada época, con cada novio o cada trabajo, y por el mismo lado se han ido… Pocos son los que han quedado.
Creo que en mucho tengo que ver yo y mi forma de ser en esa realidad; soy una persona muy desprendida, intuitiva, radical en mis decisiones y que se blinda demasiado ante los riesgos de sentir tristeza o rechazo. Pero más que hablar sobre mí, quiero hablarles sobre la decisión sana y soberana que tenemos de continuar o no una relación de amistad, de apartar de nuestra vida a otras personas, por la razón que sea que queramos hacerlo.
Estoy segura que a todos nos pasa. Nos encontramos en la vida con personas que nos gustan, que nos ‘caen bien’ o nos parecen divertidas, pero que al pasar los días pueden terminar haciéndonos daño, y, así ellas no lo quieran, generándole más novedades negativas que positivas a nuestro corazón.
Pasa también que, amigas de muchos años, con las que hemos compartido momentos importantes, cambian, evolucionan (involucionan, también) y simplemente ya no vibran en nuestra misma sintonía, piensan de manera distinta o alteran nuestros espacios, nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos.
Para no ir muy lejos, hay personas que llegan a nuestra vida con un fin o unos fines y simplemente cumplen su misión, su ciclo, y terminan tomando rumbos distintos al nuestro.
Todo esto para decir: ¡bloqueé a una amiga! Sí, a una amiga de años, a la que quiero mucho, con la que viví cosas muy divertidas, buenas, malas, horribles… a la que le di mucho y me dio mucho. La bloqueé porque sentí que nada bueno iba a seguir pasando ahí y porque hay relaciones que simplemente se agotan con el tiempo.
No es la primera vez que me pasa. De hecho, me pasa o me ha pasado mucho, y me gustaría que me pasara más a menudo con personas sobre las que no tengo control de entrada y salida a mi vida (¡no siempre se puede hundir el botón ESC y ya!).
Defiendo mi decisión, y aunque sé que me costará un par de días de tristeza, a la final estaré haciendo lo correcto; nada peor que no tomar decisiones ante cosas, situaciones o personas que te afectan y/o te estorban.
Es por eso que quise escribir un tutorial guía (basado en mi experiencia, aclaro) sobre cómo identificar cuándo una persona no le trae cosas positivas a tu vida. Aquí, cinco razones:

  1. Sus críticas no son constructivas.
    Creo que todas las personas a las que dejamos entrar a nuestra vida deben tener la potestad de hacer críticas y decir lo que piensan con total franqueza. Eso no significa que estas se hagan de manera hiriente, y mucho menos que traigan lo que yo llamo “veneno”. Los comentarios de las personas, así como los que nosotros mismos nos hacemos diariamente, son alimento para el alma. De nosotros depende elegir que alimento queremos para la nuestra.
  2. Tus críticas no son bienvenidas.
    Las relaciones sanas no pueden basarse en la hipocresía. Por eso, si bien debemos aceptar las críticas que otros nos hacen con amor, también ellos deben aceptar las críticas que nosotros les hagamos (con amor). Cuando eso no ocurre es porque esa persona no necesita un amigo, requiere un adulador, y no hay nada menos importante que ser uno.
  3. Las conversaciones con esa persona son, en su mayoría, perturbadoras.
    No sé si les ha pasado que, cada vez que hablan con una persona, en vez de darles paz, las conversaciones las dejan inquietas, como si quisieran no haberlas tenido.
    Ocurre, al menos es mi caso, que nos arrepentimos de haberle contado algo, o que pensamos que las preguntas esa persona nos hizo tenían un interés oculto que quizá no era totalmente claro.
    No hay un síntoma más claro de que en esa relación no hay confianza.
  4. Tiene un interés en ti, que no es de tu agrado.
    Las amistades más sinceras nunca tienen un interés de por medio, pero, no hay que ser ingenuos en pensar que también existen amistades con interés… Yo tengo un racero para poner límites a las relaciones convenientes: preguntarme si el interés de esa persona en mí me sirve y si me molesta. Con esas dos respuestas puedo evaluar si quiero seguir siendo útil o no.
  5. Siempre busca beneficios personales, pasando por encima de los tuyos.
    Además de utilizarnos, son ególatras. Nada que hacer… esto se evidencia no sólo en asuntos importantes, también en detalles pequeños como que no les den importancia a nuestros asuntos o que no se preocupen por preguntar por las cosas que son importantes para nosotros
    Este tipo de personas, ténganlo como un mantra, nunca estarán en los momentos difíciles.

En resumen, queridas nuevas feminidades de La Dosis XX, no les quiero sugerir que “rompan todo” (como dicen por ahí), sólo quiero decirles: no se sientan mal por desechar relaciones que no les dan bienestar o les generan valor. A veces es mejor una bloqueada y no mil intentos de reset. =)

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