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Carta a Elena, mi amiga ucraniana

The national flag of Ukraine in female hands. The concept of patriotism, respect and solidarity with the citizens of Ukraine.

La fortuna de vivir en un mundo altamente globalizado es que puedes conocer a personas de todo el mundo y, dependiendo de las circunstancias, esas personas se convierten en lo único que conoces de algún país. Viví en Italia por un par de años y allí tuve la fortuna de conocer a Elena, una mujer Ucraniana a la que hoy con orgullo llamo mi amiga.
En Italia fuimos inseparables, de dos culturas diversas, diferentes formas de ver el mundo, dos historias extremadamente opuestas, sin embargo, tenemos una conexión que es difícil de conseguir en una amistad. Elena se convirtió en mi referente de Ucrania, en MI VERSIÓN de Ucrania, conozco virtualmente su país a través de ella: de sus historias, su familia, sus amig@s, nuestros interminables debates e infinitos Spritz hablando de cómo es vivir en Kiev y lo que significa ser mujer en la Europa Ucraniana versus lo que es “ser mujer” en Latinoamérica.

En enero de este año (y eso es lo lindo de esta amistad que a pesar de la distancia se fortalece) estábamos juntas en la Plaza San Marco de Venecia, ella como siempre con esa energía y esa capacidad que tiene de disfrutarse TODO, me hablaba de sus planes para este año, reíamos, debatíamos… la actualicé sobre Colombia (porque sí, yo para ella soy su único referente de este país macondiano), mencionamos también la tensa situación con Rusia (en aquel momento los Ucranianos no se esperaban una invasión, mucho menos una guerra).

Elena me contó sobre un plan que llevaba postergando por años: el viaje de su mamá a Italia (su mamá nunca ha salido de Ucrania). Me dijo que se soñaba con viajar junto a su madre por Italia.

Todo estaba planeado. Elena viajó a Kiev para luego devolverse con su mamá y vivir juntas el “sueño italiano” (¡por fin, después de casi 10 años planeándolo, ya iba a suceder!)… pero, cómo tod@s sabemos, hace casi 3 meses, estalló la guerra (sí, la GUERRA, porque no es una “operación especial sobre Ucrania” como algun@s han decidido llamarla o netamente una invasión “pácifica” (si es que eso existe).

Esta GUERRA absurda marca la historia de nuestra generación, después de varias décadas de lo que podemos llamar una construcción de paz global que inició después de la segunda guerra mundial. Lamentablemente, hoy volvemos a pensar en fortalecer nuestros ejércitos, volvemos a mirar en qué “bando” nos quedamos y, una vez más, el mundo está convulsionado a todo nivel por esta tragedia humanitaria que no hemos podido detener.

En este artículo quiero escribir unas líneas para mi amiga Elena (mi versión de Ucrania) las cuales también quiero compartir con ustedes:

Elena, para mí es indispensable compartir lo que vivo y lo que siento a través de la escritura, así que te escribo estas líneas porque es mi manera de conectarme con el mundo y con la gente que hoy no está físicamente a mi lado…pienso que cuando “conectamos” podemos vencer junt@s las dificultades.

Varias veces hemos hablado sobre “feminismo” y lo que es ser feminista hoy en día, pues bueno, como siempre te he dicho, para mí el concepto de feminismo es dinámico, sin embargo, hay algo en ese concepto que para mí nunca cambia y es el hecho que, de alguna manera, TODAS ESTAMOS CONECTADAS , y por lo tanto, somos responsables la una de la otra.

La hermandad es una de las relaciones más significativas que las mujeres podemos tener. Las hermanas entienden tu corazón cómo si fuera el de ellas mismas. Por eso, en este caso, mi definición de feminismo tiene que ver con no quedarme callada y pronunciarme en favor de quienes están sufriendo. (Hoy te escribo estas líneas y este artículo para hablar a favor de l@s millones de ucranianos que hoy están inmersos en esta guerra indolente).

Elena, desde el otro lado del mundo no me queda si no decirte la profunda admiración que siento por ti y las miles de mujeres ucranianas que han demostrado valentía, perseverancia y sobre todo AMOR POR LA HUMANIDAD (no te imaginas todo lo que hemos aprendido de ustedes).

Desde acá, y como humana, quiero pedirte perdón por lo que está pasando en tu país, esta guerra es un fracaso monumental de la humanidad.
Debes saber que NO estás sola, somos millones de mujeres las que creemos en la hermandad y sentimos esta guerra cómo NUESTRA. Espero que todo esto termine pronto y que, de una vez por todas, dejemos la indiferencia a un lado y entendamos que lo que le sucede a cualquier ser humano en el planeta tierra; es SIEMPRE nuestro problema.

Somos más l@s que creemos en el amor y tú, tu familia y Ucrania lo está demostrando, así que te dejo esta frase que está grabada en el bracelete que me regalaste el día de mi grado: “OMNI VINCIT AMOR”/”El Amor TODO lo vence”… ¡Ánimo! No estás sola… ¡No están sol@s!

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