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Cuando floreces

flor

El desierto de Atacama en Chile es el segundo lugar mas árido del planeta, está ubicado en una zona que se llama Ausencia de Lluvias, donde hay lugares que nunca han recibido una gota de agua hasta en 500 años.

¿Quién se imaginaría que esté lugar, de los más áridos y secos del mundo, pudiera convertirse en un desierto florecido con diferentes variedades de flores, llenas de colores? Pues así es, se trata de un fenómeno que ocurre cada 5 o 7 años; todo un espectáculo.

Pero esto no pasa porqué sí… en la explicación está lo que más me llama la atención: su suelo esta lleno de semillas que están dormidas y que, cuando llueve, empiezan a vivir y florecen, dándole vida a lo que estaba muerto.

Yo creo que la vida es muy similar a estás semillas, hay áreas que están dormidas completamente y necesitan despertar. Y es que, si hablamos de florecer, según el diccionario, esta palabra significa «prosperar, abrir, sentirse plenamente vivo, siendo creativo y capaz de sobreponerse a la adversidad».

Le pregunté a varías floristas de profesión -que son más sensibles a este tema- qué significaba esta palabra. Todas coincidieron con lo mismo, sus respuestas fueron: «cuándo siembras algo, luego crece y da vida, ¡florece y ahí tienes tu jardín!» o «es cuándo algo está cerrado y abre», pero siempre en sus respuestas relacionaban el verbo florecer con el significado de plantar, vivir y resplandecer. 

Y es que el florecimiento humano, como el de las flores, no es visible a corto tiempo. A veces sentimos que no nos movemos, que no avanzamos, y somos duras y críticas con nosotras mismas, cuando en realidad sí estamos avanzando, madurando, creciendo, siendo conscientes de qué queremos mejorar por nosotras y no por los demás.

Florecer es, para mí, ese momento y espacio en el que te das cuenta que te importa menos el que dirán y más ser tu auténtica tú… ese punto en el que vamos abriendo poco a poco nuestros pétalos, apenas perceptiblemente; al final, el resultado es un proceso hermoso. 

Pues bien, la flor va abriendo lentamente, en su perspectiva del tiempo (a su ritmo, no al de las demás flores) y pensando en esto he podido entender que a veces perdemos mucho tiempo y energías comparándonos, cuándo en realidad los tiempos y procesos de cada una son muy diferentes entre sí.

Todas tenemos sueños y cosas por las que pedimos, lo lindo es ver que llegan en su momento cuándo logramos soltar, soltar lo viejo para que las cosas nuevas puedan entrar. Igual ocurre a este desierto que está lleno de semillas que duermen por tantos años hasta que vuelven a vivir…

Algunas, por ejemplo, tenemos talentos que están dormidos, que no nos atrevemos a despertar o que no nos interesa descubrir, pueden ser sueños a los que les hemos «echado tierrita» (para seguir con el mismo lenguaje) hace mucho tiempo o, quizás, algo que quisimos estudiar y dijimos «¡nah! después».

Yo creo que todos tenemos un «don» especial y que a veces solo hay que despertarlo, y hacerlo no es tan difícil, muchas veces es lanzarse a hacer eso que en el fondo del corazón hemos querido hacer: cocinar, pintar, escribir, emprender algo, etc.

En mi caso, yo descubrí mi talento por casualidad. En mi proyecto de vida no estaba dedicarme a las flores y, aunque siempre he tenido alma de diseñadora (eso estudié) y emprendedora, una vez encontré mi pasión dije ‘a esto me dedicaré, esté será mi proyecto de vida y ese es mi trabajo’, pero me tuve que lanzar, aprender muchas cosas a las malas, y otras mil cosas que no sabía, inventármelas. El mismo camino me las ha ido enseñando.

En el camino he encontrado personas que han sido mis maestros y cada vez que puedo estudió algo más de mi tema, pero creo que lo más importante para mí ha sido el aprender a confiar, a escuchar el instinto, y así ver materializados muchos sueños que tenía cuando empecé.

Mi trabajo -que no lo siento como trabajo, por que lo disfruto- me genera satisfacción. Trabajar por algo y luego ver el resultado, ser parte del día especial de muchas personas… eso es vida para mí. Por eso agradezco haber descubierto mi pasión, eso ha hecho que hoy valore mucho más cada esfuerzo diario y que hoy pueda decir «ha válido la pena». 

Ese, creo yo, es el significado de florecer… cuándo te despiertas. 

Photo by Nádia A. Maia on Unsplash

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