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Empezar de cero

Empezar de cero es una expresión que a veces se escucha, pero poco se practica, sobre todo durante el crecimiento. Nos (mal) enseñaron que la vida debe ser lineal, llena de altibajos en los que no podemos flaquear… una línea delgada, llena de obstáculos que estamos obligados a superar para que no nos vean derrotados.

Sin embargo, la realidad de la vida es otra. La vida no funciona de esa forma y, por el contrario, siempre nos está poniendo en posiciones extrañas que no logramos entender. Y es por ahí por donde llegan las frases de cajón con las que no todas las personas nos sentimos cómodas: “estás en el lugar que tienes que estar”, “no presiones nada, eso no deja nada bueno”, “ no tomes decisiones a la ligera”, “no sueltes un trabajo sin tener el otro”, no arriesgues tu estabilidad”, entre tantas otras que, para colmo, uno se termina creyendo, dejando de lado ese sentimiento que tenemos clavado en el corazón semana tras semana, ¿les ha pasado?

Lo cierto es que, mientras seguimos pensando si está bien o no renunciar a ese trabajo que no es el empleo de nuestros sueños, o cambiar de casa, o quizá de ciudad para mejorar la calidad de vida, y hasta cambiar de amistades, el tiempo se pasa velozmente y nuestros deseos reales se quedan en pensamientos difícilmente transformados en realidades.

Está bien dudar de lo que deseamos, sí. Lo que no está bien es renunciar a los anhelos del corazón por las opiniones de otros. No está bien poner en tela de juicio nuestras capacidades por juicios mal intencionados de personas que no son relevantes en nuestras vidas. Es por eso debemos ser muy sabios a la hora de escoger a quién queremos escuchar y qué queremos guardar en nuestro corazón.

Estoy a dos semanas de cumplir 34 años y durante toda mi vida me he encontrado gente que me ha dicho que no voy a ser capaz o no tendré las habilidades de hacer esto o aquello… He tenido “amistades” que no creen en mis capacidades, que se burlan y dudan de lo que puedo lograr y lo único que he dado como respuesta es un silencio que coincide con muchos logros que he tenido en mi vida.

Esto no quiere decir que no haya fallado, que no haya flaqueado y que todo en mi vida haya sido perfecto. Por el contrario, he dado miles de pasos en falso, me he caído y me he vuelto a levantar infinidad de veces. Desfallecer no solo tiene que ver con perder todo en términos materiales, en medio de la adultez… las pérdidas las enfrentamos desde niños y es justo desde ese instante cuando empezamos a entender y a valorar, o a despreciar, un acto tan importante como el de “volver a empezar”.

Y es que volver a empezar parece ser el monstruo más grande en la vida de una persona. Se cree que volver a empezar es sinónimo de derrota, de debilidad, de vulnerabilidad, de incapacidad… Y a ver, no es así, pero déjenme recordarles que, aunque así fuera, nada de lo anterior esta mal.

Empezar de cero no es más que una nueva oportunidad de entender la vida, es una forma de avanzar, pero no de forma lineal; es otro camino diferente para crecer, pero no de manera convencional; es caminar por lugares desconocidos que, en mi experiencia, muchas veces pueden traer más oportunidades. De no haberme arriesgado a empezar de cero, jamás hubiera llegado a los lugares que llegué.

Han sido varias veces las que he decidido parar en mi vida y volver a empezar, y debo ser sincera, cada vez que lo hago, se siente más difícil.

A pesar de huir constantemente de las presiones sociales, siempre terminan estando de alguna forma cerca y se agudizan con el paso de los años. La gente te cuestiona, te piden que te cases, que tengas hijos, casa, carro beca… Te juzgan si ”renuncias a la estabilidad”; pero, ¿qué es la estabilidad?

A esas voces, como dice el dicho: “oídos sordos”.

Escuchen siempre su corazón,
Valoren sus capacidades,
Crean en ustedes,

No todos los tiempos nos permiten hacer cambios radicales, pero nos recuerdan que hay anhelos que debemos cumplirnos, por amor propio, por nuestro bien mental, por nuestro bien físico, por nuestra tranquilidad y nuestra paz.

Acá estoy de nuevo, cagada del susto, pero con mi corazón tranquilo, he escuchado lo que mi interior, mi cabeza y mi cuerpo me están pidiendo a gritos. He decidido empezar de cero y deseo que ustedes también lo hagan.

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