Sé de entrada que el título de este articulo puede ser chistoso, quizá sin sentido y de eso se trata justamente, de sumergirnos en un micro análisis a la tan conocida, desvalorada y clichesuda expresión: «¿Cómo estás?»

Este escrito surge cuando, en medio de esos días difíciles que uno tiene, recibí correos, llamadas, mensajes de whatsapp y hasta publicidad que iniciaba de la misma forma: Hola Laura Rozo ¿cómo estás? …

Lo que no sabían del otro lado era que yo realmente quería hablar de cómo estaba, lo que no sabían era que quizá no estaba tan bien… Lo que no me había dado cuenta era que esa pregunta podía cambiarle el día a cualquier persona y a mí me lo cambió, para perturbarme, pero también para entender la importancia de acercarse a otro ser humano con la intención tan básica para algunos,  pero a final tan importante de saber cómo se encuentra realmente.

Desde entonces pienso dos veces si realmente quiero hacer esa pregunta y si estoy dispuesta a escuchar como se sienten del otro lado.

Estamos en medio de tiempos cambiantes. La comunicación ha cambiado, hemos normalizado las distancias por cuidarnos la salud física, pero hemos expuesto considerablemente la salud mental.

Entonces, vernos a los ojos es toda una odisea, y terminamos percibiéndonos por mensajes de texto de medio párrafo o  por mensajes de voz que la aplicación whatsapp, sin ningún reparo, ha dejado abierto al mundo para ser escuchado en un x2, para seguir minimizándonos, minimizando lo que decimos, cómo nos sentimos, quiénes somos hoy en día y cómo lo llevamos.

Hasta acá, digamos que esta es casi una catarsis personal que estoy haciendo por la trascendencia que esto ha generado dentro de mí. Pero ahora les pregunto a ustedes del otro lado, ¿les ha pasado? ¿Sienten que hay días en los que, de repente, alguien les pregunta “cómo están” y ustedes realmente quieren hablar de ello y no pueden porque la pregunta ya viene con una respuesta incluida, que por lo general es asumir que todo va bien? ¿Les pasa que de inmediato censuran ese pequeño espacio que por un momento creen suyo y alcanzan a pensar en responder, por ejemplo, “no estoy bien”, “hoy no es un buen día para mí”, “me siento triste”, “hoy estoy enojada”…? O como dice el gran Tony Bennett (quien casualmente suena de fondo con su canción “Body And Soul” mientras escribo esto): my heart is sad and lonely…

Todo esto para recordarles que, como seres humanos, somos vulnerables, estamos en un constante cambio de sentimientos, tenemos días buenos y malos, y que además la soledad está reinando de diferentes formas y aunque esto no significa necesariamente algo negativo, definitivamente también podría serlo y debemos entender que está bien.

Lo que no está bien es minimizar como están los otros,  lo que sienten los otros, lo que piensan los otros… lo que no esta bien es seguir minimizándonos en frases que ahora tragamos como Lucky Charms, frases como: “Hay que soltar”.

De verdad que no hay frase que me perturbe más que esa. Y no, no hay que soltar si no se quiere soltar, no hay que ser parte del #HayQueSoltar #EstoyPerfecta #TePreguntoCómoEstásPeroNoMeImporta…

¡People! Desde el fondo de mi corazón les invito a que de verdad piensen en la importancia de preguntarle a otro ser humano ¿Cómo está?, pero además a que, cuando lo hagan, piensen si realmente les nace escucharlo, si quizá quieren tener unas palabras para la otra persona o, por qué no, ayudar a ese ser que hay del otro lado, ese que honestamente abre su corazón para dejar fluir lo que no ha podido.

Y ustedes, ¿Cómo están?

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