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Hagamos un detox de redes sociales

¿Qué pasaría si, mañana cuando revises tu celular, ves que tu cuenta de instagram está completamente borrada? ¿Y luego vas a tus otras redes y entonces te das cuenta de que no estás en ningún lado? ¿Qué es lo que pasaría por tu cabeza?

¡Adivino! En pocas palabras.. «NO ERES NADA o NADIE», «Es como si no existieras»; O, tal vez, ¿tendrías otra reacción?

Este texto lo escribo desde la reflexión del silencio a la que me he sometido durante los últimos 3 meses. Meses en los que me he dedicado a escuchar a profundidad y a leer entre líneas la depresión a la que nos puede llevar el mal uso de las redes sociales.

Mi concepto sobre éstas es usarlas y ya, nunca permitir que te afecte lo que sucede ahí. Sin embargo, existe un factor del que no somos conscientes, y sí que resultamos, en algunos casos, siendo víctimas.

Nuestro cerebro está conformado de neurotransmisores como adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y cortisol, todos ellos con una tarea específica y necesaria para el desarrollo de nuestra vida; Pero ¿qué sucede cuando uno de estos neurotransmisores se ve afectado por algo? Incluso creo que antes de responder esa pregunta es válido plantearnos, ¿es posible que se vean afectados por el uso de redes sociales?

La respuesta es sí y, para no ir mas lejos, hablemos de la dopamina, la cual domina el placer pues regula el deseo y la motivación. Básicamente, solo explicando este neurotransmisor, podemos entender porqué a veces, incluso sin querer, terminamos en profundos estados emocionales o “bajos de nota”.

Y es que la dopamina es esa que hace que repitamos conductas que nos generan placer y, por supuesto, se activa cada vez que se recibe un “like”, un “follow” o un “aplauso”… Automáticamente ésta se genera en nuestro cerebro, y por ende en nuestro cuerpo, un efecto de satisfacción instantánea.

Cabe recalcar que ésta no es la única forma de crear adicción, o de que se active la dopamina, pero no entraremos en esos detalles, solo en lo que nos compete con respecto a la relación de odio y amor que podemos tener con la redes sociales.

Comprender esto no es fácil, menos cuando te crees “muy fuerte” y que eso “no te afecta”, pero entonces, un día, empiezas a no tener “ánimo de publicar”, ni ganas de hacer algo en particular. Y pilas, ni siquiera he hablado de la comparación o la desvalorización que se puede generar por una percepción negativa o del deseo de tener la vida de alguien más… No, eso es lo obvio, de lo que todo el mundo habla.

Yo hablo de ese remolino de emociones que no sabemos cómo manejar, y solo hasta que nos damos cuenta que también está bien desprenderse de todo lo que creías que era importante o valioso y que ahora tal vez ya no lo es, lo logramos.

Normalicemos el entender que ya no gustas o que, simplemente, ya tu contenido no impacta a X o Y persona, y normalicemos que, de la misma forma, tu tienes también derecho de hacerlo -es más, es algo normal, es evolución, es escogerte y madurar-.

Normalicemos el un-follow y el un-like, normalicemos el “podar” el contenido o las personas que sigues, el empezar a seguir solo lo que te nutre, lo que te construye… normalicemos lo que sea necesario para estar en el presente y, literalmente, presente con las personas que amas y con lo que realmente importa.

Normalicemos el quedarnos atrás del “algoritmo” o el poner algo que no va con tu contenido normal, el salirte del renglón y hacer lo que sea necesario para recuperar tu chispa.

Normalicemos el desconectarnos para salirnos del huracán del “gustar” silencioso que no buscamos, pero que, sin querer, en un segundo, habitamos en el medio y nos consume nuestros sueños, nuestra chispa de la vida hasta el punto de caer en los brazos de una depresión ingenua a la que podemos llamar desanimo.

Lo que sea necesario, los detox que sean necesarios; cerrar, borrar, bloquear, eliminar, cambiar lo que sea necesario; es tu evolución, es esa mujer que tiene que desprenderse e incorporar algo nuevo para ser quien quiere ser.

Normalicemos un detox de redes sociales.

Photo by ANGELA FRANKLIN on Unsplash

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