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La defensa de quienes no celebramos el día de la madre

Las celebraciones comerciales siempre han tenido un trasfondo, un nacimiento, un meaning, que, por lo general, muchas veces se termina desviando, para resumirse, en la mayoría de casos, en consumos obligados.

Bien, hoy decido estar en la defensa de los y las que no celebramos el día de la madre.

Vayamos un poco atrás, más excatamente al incio de esta historia.

Cuando empecé a escribir este artículo, sabía que uno de los inicios en varios países, venía de la idea de conmemorar y celebrar el nombre de la virgen María, lo que no sabía es que realmente esta fue una adaptación del cristianismo, para hacerle empate a lo que en la antigua Grecia serían los honores a Rea, la madre de Zeus, Hades y Poiseidón.

En otras palabras, la celebración viene de Grecia y no del cristianismo, o más exactamente desde el catolicismo, que era lo que muchas personas pensabamos.

Por otro lado, la celebración contemporánea tomó fuerza gracias a Julia Ward y Ann Jarvis, dos activistas estadounidenses que, por años, quisieron poner en alto el nombre de sus madres y el de mujeres trabajadoras de sus entornos, a través de marchas y representaciones sociales en las calles. Sin embargo, solo hasta que murió Jarvis, su hija logró posesionar el día de la madre, en medio del mandato del presidente Woodrow Wilson en 1914.

Desde entonces, hasta acá, ya el significado ha cambiado 3 veces. Sin embargo, y como dije al inicio, la segunda y la última historia se han unido en una sola, para que hoy sea lo que es, al menos en Colombia: una fecha donde se honra y se venera a la figura materna, halagando su ser a través de regalos, invitaciones y palabras románticas.

Aunque en la ciudad de Cúcuta, a diferencia del resto del país, se celebra el último domingo de mayo, y no el segundo, todo apunta a que fue un cambio pensado netamente para favorecer a los grandes negocios.

Por todo lo que hasta ahora les he contado es que empecé a hacerme muchas preguntas y una de ellas era: ¿yo por qué lo celebraba? y nunca pude responderme.

No tengo creencias para celebrar en torno a la Virgen, mucho menos en torno a un personaje de la mitología griega, y quizá es interesante ver la historia de las activistas que quisieron poner el nombre de sus madres en alto.

 Ahora, si esta celebración no hubiera perdido su rumbo, que era salir a marchar y a manifestarse en las calles con la idea de buscar mejores garantías de vida para ellas, gritar sus nombres y luchar por su bienestar, creo que sería de las primeras en hacerlo.

Pero la realidad es otra; este día se ha convertido en otra fecha donde el consumismo desmedido nos ha atrapado, donde la venta de chocolates y rosas sube de forma imediata, pero sobre todo, donde se celebra por celebrar, como un requisito social más, y no está mal hacerlo, en lo absoluto, pero tampoco esta mal no hacerlo.

Por ello,  hoy quiero hablarles a esas personas que no les nace o sencillamente, como yo, no encuentran conexión con la fecha. Quiero decirles que está bien sentirse así y que no tenemos la obligación de salir corriendo a comprar regalos.

No, no esta mal que el amor hacia una madre no se mida por las flores, o los chocolates, o los almuerzos de un día de mayo.

El amor y el respeto se miden desde el valor y la fuerza que se dan mutuamente, el amor se ve cada día en la confianza, en la verdad, en la complicidad y la empatía.

Es este amor el que debe medir esos días de madre, días que al final y aunque suene cliché -pues la verdad es que sí-, son todos…

Es un “cagadón” decirlo, pero he visto familias que celebran por lo alto el día de la madre, pero días después,  de eso nada ha quedado; familias basadas en la violencia y el irrespeto; familias que no valoran la escencia de la cabeza del hogar; familias que solo quisieron ser parte del consumo social, pero no de la consciencia personal.

También pienso en quienes por diferentes motivos ya no tienen o jamás tuvieron una madre, o los que la tienen pero jamás han logrado una conexión o relación alguna con ella. Para ellos también se acabó o quizá jamás hubo una celebración.

El asunto es que estas fechas se han creado en general, y en general se actua, y en general se regala lo mismo, y en general se dice lo mismo… Pero  hay personas que por diferentes motivos no hacemos parte de lo general y esto también está más que bien.

A mi madre solo le puedo dar las gracias cada día, porque ha entendido y respetado mi punto de vista, porque no me reprocha ni me reclama, porque aunque llevemos años sin celebrar esta fecha comercial, su amor sige creciendo, como el mío hacia ella, y porque no nos medimos por los regalos de un día, sino por los abrazos, las risas y las lágrimas que hemos compartido.

A tí mamá de mi amor, siempre mi corazón abierto para amarte y honrarte, siempre. Eres el amor de mi vida y nunca nada lo va a cambiar y como dice La Tenaz en su canción Maíta: “Soy la versión de mi madre, su fiel representación, como ella voy en la vida, a luchar por mi pasión”.

¡Te amo linda Lucía!

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