Un brindis por...Vital

Navidad, Navidad

¿Se han preguntado por qué cuando llega diciembre todo se vuelve medio caótico? Ir a un centro comercial es llenarse de paciencia, la gente anda alborotada, acelerada y ansiosa por los regalos, la comida, la decoración y los mil eventos que trae este mes y su alegría.
Sin embargo, todo este caos es perdonable solo porque es navidad y esto, por lo general, tiende a endulzar el trato y generar una corriente más amable entre la sociedad. Diciembre es la única época del año donde todo tiene una buena excusa, somos más tolerantes queremos estar cerca a los que más queremos, hacer las paces si tenemos algo pendiente con alguien, o de subirnos horas en un avión con la emoción de pasar estás fechas con nuestra familia qué no está cerca.
Si bien la palabra navidad viene de nacimiento, y tiene un significado más profundo que los regalos y la comida, hablar de ésta es también una invitación a reflexionar.
En los últimos casi dos años, a raíz de la Pandemia, este tipo de frases han sido más audibles que antes y, sin embargo, es muy fácil caer en los mismos hábitos que dijimos que no repetiríamos, pero entonces la vida ha vuelto casi a la normalidad, y con eso nuestras viejas andanzas.
El tiempo para lo importante ha vuelto a escasear. Pienso mucho en que mantener una balanza equilibrada es un reto de cada día, un compromiso con uno, que demanda disciplina para mantener las prioridades en orden, y por más trabajo y mil cosas que podamos tener, no se nos vuelva a olvidar lo importante: eso que cada uno en su corazón sabe qué es.
A fin de cuentas, la navidad tiene muchos significados, y, cómo todas las cosas, depende de la perspectiva con que la veamos. Por eso, están las personas a las que la navidad les da igual y el 24 es una celebración obligada más, otros a los que les emociona, pero les genera tanto estrés que no la disfrutan, y otros a los que, es 1ro de noviembre y no le cabe media luz más en su casa.
No sé en cuál de estos tres estén ustedes, pero lo que sí sé es que a medida que somos más grandes nos volvemos más nostálgicos, revivimos los recuerdos más bonitos de nuestra infancia y, cuándo hay niños, esto se multiplica, esos recuerdos pueden generar un revuelto de sentimientos que durante todo el año están en “modo avión” pero en diciembre salen a relucir.
Independientemente de cómo haya sido para muchos, o los recuerdos que traiga, yo creo que la navidad es una oportunidad para ver la vida con ojos diferentes, parar otra vez y volver a encontrar el verdadero significado de reflexionar, de no esperar para hacer o decir lo que hemos querido hacer y decir, sino hacerlo, por qué el tiempo no es eterno, el tiempo también se acaba y siempre nos dice algo: hazlo ahora, hazlo hoy, no mañana…
Diciembre debería ser, no solo un mes, sino todos los meses del año, para seguir siendo amables, empáticos con la demás personas, tolerantes, cercanos… para que no se nos olvide que la navidad sabe a chocolate, natillas, familia y amigos.

Pic: Andy Holmes en Unsplash

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