Editorial

¡Normalicémonos, seamos anormales!

Gracias a la fiesta que anima a octubre -con la que por cierto ya estamos acostumbrados a dar por hecho que el año se empezó a acabar-, es un hecho que este mes podemos personificar eso que a veces nos gustaría ser o expresar y no nos atrevemos en circunstancias normales.

Siempre he pensado que muchos de los disfraces que vemos en la noche de Halloween evocan a ese alter ego de la gente que los lleva. En todo caso, y aunque ese no es el tema de nuestro editorial de La Dosis XX, ese asunto de ser o estar ‘normal’ y ser o estar ‘anormal’ es un asunto que me hace reflexionar constantemente.

Esta mañana, antes de sentarme a escribir sobre lo que decidimos las editoras de esta revista que sería un tema del mes, hablé con una gran amiga. “Hay una gente que parece estar en una carrera de ser cool”, me dijo… me pareció, como diríamos en el mundo periodístico, un gran “full” (dícese de una frase clave, que sirve para reseñar una situación).

¿Qué es ser ‘cool’?, pensé.

Me encanta la palabra y la uso con frecuencia para referirme a cosas, personas o lugares que me parecen ingeniosas y fuera de lo común. Puede que mi definición esté errada, pero, según yo, nada que sea cool está buscando ser o competir con otro. Es y ya. Es auténtico, único.

En fin, lo anterior son divagaciones que me sirven para introducir un ejercicio al que hemos querido dedicarnos este mes y es a hablar de esas cosas que deberíamos desmitificar para ser más libres y auténticas. Para ello, La Rozo, Lau y yo (Andrea), vamos a publicar respectivamente, durante los siguientes tres jueves, nuestra propia versión de lo que denominamos ‘un proceso de normalización’ que es íntimo y personal.

Tener dinero, barriga plana, habilidades o hobbies que estén de moda, comprar marcas de lujo, asistir a eventos sociales, pertenecer a un club, vestirse a la moda, ser carismáticas, seguras, perfectas, populares… tener amigos, formar una familia tradicional, mostrar nuestra infinidad de manteles y vajillas para cada ocasión y hasta adoptar una mascota; todo eso que aparentemente ocurre en esa carrera para ‘ser cool’ a la que nos vemos expuestas o enfrentadas en el día a día, hace parte de nuestro contenido de este mes, en el que queremos poner sobre la mesa muchas creencias sociales que existen y que -aunque no lo evidenciemos- nos pueden llevar más fácilmente a convertirnos en un mamarracho con pretensiones, que en una mujer libre y feliz.

‘Normalicémonos, seamos anormales’ es la invitación formal a que hagamos un pacto con nuestra esencia y escojamos conscientemente lo que hace parte de ella y lo que no, entendiendo que nadie es ni será como nosotras y que ese ‘ser únicas’, sin buscar complacer a nadie más que a nosotras mismas, es el verdadero y placentero “new black”.

Thanks to Obi Onyeador for making this photo available freely on @unsplash

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