Lo que no nos han dicho de...Mínima

El poder del fútbol

No soy la más conocedora de los tecnicismos del fútbol, ni tampoco me sé de memoria los nombres de todos los jugadores de mis equipos favoritos: América de Cali, Juventus y, sobre todo, mi amada selección Colombia. Pero, me emocionan los partidos, sueño con ir a un mundial y vivo altamente impresionada del impacto tan grande que tiene este deporte en nuestra civilización y la pasión que despierta en human@s de todas las latitudes.

Es fascinante ver como el fútbol es un lenguaje mundial y, a su vez, un instrumento social y político que si se dirige en pro de buenas causas resulta ser verdaderamente transformador.

Siempre he trabajado en el sector del desarrollo internacional y no se imaginan lo extraordinario que es ver cómo, en una reunión global personas de diferentes realidades, encuentran un tema en común por el cuál sienten pasión: el fútbol.

De igual forma, en cualquier debate relacionado con asuntos mundiales y/o geopolítica es casi inevitable no hablar de este deporte.

Estoy convencida de que El Mundial es, por lejos, uno de los eventos de relaciones internacionales más poderosos del mundo y que para la gran mayoría de los habitantes del planeta se trata del único acercamiento a la geopolítica. Sin embargo, no hablaré del Mundial en este artículo, ese tema lo dejaré para el próximo año cuando nuestra mirada y muy posiblemente nuestra tricolor esté en el Mundial de Qatar 2022.

“El fútbol es un lenguaje global que puede subsanar las divisiones sociales, culturales y religiosas”, así lo afirmó el ex Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

El índice de Paz Global (Global Peace Index) es un indicador que mide el nivel de paz y la ausencia de violencia de un país o región. El Instituto para la Economía y la Paz, encargado de elaborar el mencionado índice, afirma que, cuando hay campeonatos de fútbol regionales como los que están teniendo lugar actualmente: la Copa América en nuestro continente y la Eurocopa en el viejo mundo, los índices de violencia y de conflictos internos e internacionales se reducen cerca de un 30%. ¡Increíble!

En el 2019 seguí las noticias de la Copa Asiática y es electrizante ver jugar a Siria, Palestina, Irak y Yemen, y sentir como esos 90 minutos en el campo son un respiro ante la devastación de los conflictos bélicos, y lo más poderoso es saber que en muchas ocasiones estos encuentros futbolísticos han sido la antesala para que los gobiernos de estos países se sienten a intentar resolver sus diferencias a través del diálogo y sin enfrentamientos armados.

Much@s estarán pensando que el fútbol también ha sido utilizado para generar violencia y en varias ocasiones para promover causas equivocadas (están en lo cierto), recordemos como, en 1934, el italiano Benito Mussolini, queriendo demostrar que el fascismo era una doctrina superior, organizó un mundial de fútbol a su imagen y semejanza en el que Italia fue el campeón del mundo y esta victoria se le anotó al totalitarismo.

Más recientemente, vimos como, en 1978, el fútbol fue la coartada del régimen dictatorial del General Velandia, en Argentina, para enaltecer la imagen de un gobierno que desapareció cientos de disidentes, pasando por encima de los derechos humanos.

Sin embargo, y a pesar de estos lamentables episodios, quiero resaltar como el poder del fútbol ha sido usado para reconstruir sociedades, aliviar tensiones y acercarnos a escenarios de reconciliación e igualdad como en el caso de la guerra de los Balcanes donde pueblos enteros se volvieron a encontrar a través de este deporte.

Del mismo modo, en Colombia, es a través del fútbol como desmovilizados de grupos guerrilleros y sobrevivientes del conflicto armado encuentran un espacio de diálogo y concertación.

A lo largo de la historia hay quienes han organizado partidos para apoyar a movimientos de resistencia, o hay quienes han utilizado el masivo poder de convocatoria del fútbol para organizar rebeliones civiles como en Libia y otros países protagonistas de la Primavera Árabe.

En las últimas décadas he visto cómo este deporte ha servido para pronunciarse contra el “apartheid”, ha sido muy útil para denunciar el racismo, la exclusión de la mujer y la discriminación de la comunidad LGTBI+,  por ejemplo; lo que pasó hace tan sólo algunos días en Munich y la polémica que desencadenó la petición de Alemania para que el Allianz Arena se iluminara con la bandera arcoíris como símbolo de apoyo a la comunidad LGBTI durante el partido de ALEMANA VS HUNGRÍA (que actualmente esta impulsando un paquete de leyes ANTI-LGBT) fue verdaderamente ¡poderoso!

Así que, invocando el enorme poder del fútbol, l@s invito a utilizar este lenguaje global para fortalecer nuestras luchas, sobretodo aquellas por las que tanto abogamos nosotras las mujeres.

Muy probablemente, si sentimos este instrumento como nuestro lo sabremos utilizar de una manera acertada para transformar nuestra sociedad y amplificar globalmente mensajes y propuestas transformadoras lideradas por NOSOTRAS.

Photo by Nigel Msipa on Unsplash

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