Hablemos de...Mínima

Sábanas contra la indiferencia… ¡Gracias Palermo!

Tuve la fortuna de recibir el año 2022 en Italia (un país que ahora considero mi segundo hogar), en una ciudad que a mi modo de ver tiene una energía maravillosa: Palermo.
Esto no es un artículo sobre viajes así que no me detendré a contarles lo hermosa, única, multicultural y fantástica que es esta ciudad, capital de Sicilia, la región-Isla italiana de la que tanto hemos escuchado en esta parte del mundo (famosa por sus playas, su comida y por ser la cuna de increíbles escritores y artistas italian@s).

Palermo me encantó, me impresionó, pero, sobre todo, me hizo reflexionar como colombiana, cómo mujer y en general como ciudadana. A pesar de que esta ciudad pertenece a un país que está en el G7 (el club de los países más desarrollados, pacíficos y con las economías más fuertes del mundo), Palermo es una ciudad que, en su historia reciente, ha sido azotada por la mafia, la corrupción y el terrorismo urbano.

En los años 90, Palermo fue epicentro de secuestros, violencia y asesinatos. La mafia, en particular la “Cosa Nostra”, dominaba las calles, la cultura del silencio imperaba en los habitantes y, desafortunadamente, el gobierno y la policía se vieron involucrados en las redes del narcotráfico y la corrupción.

Por supuesto que también había personas que alzaban sus voces y, contra todo pronóstico, luchaban frontalmente contra las mafias; es el caso de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino (hoy en día héroes de esta ciudad y orgullo internacional para todos l@s juristas del mundo).

Ellos, Falcone y Borsellino, dos abogados que se desempeñaban, el primero como juez y el segundo como magistrado, investigaron, evidenciaron y lucharon enfáticamente contra la mafia italiana. Infortunadamente, los dos fueron noticia mundial protagonizando uno de los episodios más tristes de la historia reciente. El 23 de mayo de 1992, el Juez Falcone fue víctima mortal de un atentado en el que la cúpula del grupo mafioso Cosa Nostra ordenó su asesinato. Una bomba con 400 kilos de trinitrotolueno (TNT) fue detonada en plena ciudad de Palermo y cobró la vida de Falcone, su esposa y su grupo de escoltas.

La ciudad quedó devastada después de este brutal asesinato. Sin embargo, y a pesar de que Palermo se encontraba en alerta roja, poco tiempo después, un Fiat 126 cargado con aproximadamente 100 kg de TNT hizo explosión en una callecita palermitana, causando la muerte del Magistrado Paolo Borsellino y de cinco miembros de su grupo de escoltas.

Fue así como la mafia y la violencia descarnada cobró la vida de estos hombres, confirmando que la resistencia requeriría no sólo de unos pocos sino de toda la ciudad… ¡de toda la ciudadanía!

De esto último les quiero hablar. Cuando vayan a Palermo, verán cómo cuelgan en los balcones de los edificios unas sábanas blancas, unas totalmente blancas y otras con mensajes escritos que expresan el sentir de un pueblo. La razón es que, después de estos dramáticos episodios, un grupo de mujeres palermitanas crearon “El comité de las sábanas blancas”, del que nació la idea de colgar sábanas, con escritos, desde el balcón del propio edificio.

Esta era una de esas ideas que vuelan de inmediato; que atrae la atención de los demás, y de los medios, porque es original y porque es capaz de cristalizar los pensamientos y sentimientos de muchos.

Las sábanas se conviertieron en un símbolo de la ciudadanía honesta de Sicilia, de Palermo: blanca y limpia, puede evocar conceptos de paz, de no violencia frente a un mundo corrupto y sucio y colgada en el balcón, se vuelve dominante para anunciar la ira, el coraje, la determinación de las personas que viven detrás de ese balcón… No es casualidad que la prensa y la televisión, tanto nacional como internacional, hayan captado este fenómeno como uno de los movimientos más grandes de la sociedad civil contra la violencia, contra la corrupción, pero sobre todo contra la INDIFERENCIA.
El inicio del 2022 ha sido turbulento para Colombia. Secuestros, masacres… la tragedia de Arauca, los atentados en Guaviare, la inseguridad en Bogotá (sólo por nombrar algunos episodios)… Y en general somos “indiferentes a esto”. Sí, está bien, vemos las noticias y tal vez comentamos con nuestros allegados, o nos expresamos en nuestras redes sociales sobre los hechos, pero ¿nuestro descontento trasciende a algo constructivo?

¿Dónde están las “sábanas blancas” de l@s colombianos contra la violencia, contra la corrupción contra la indiferencia? ¿Dónde está ese gesto simple para declarar que la violencia y la absurda polarización NO nos representa como sociedad?


Ojalá en Colombia creáramos un símbolo, una acción, un comportamiento (y quiero aclarar que no me refiero a una bandera, ni a una marca de partido político), tal vez algo cómo las sabanas de Palermo en las que cada un@ hace lo suyo y expresa lo que siente, sin pagar cuotas, espacios publicitarios o patrocinadores.

L@s invito a ser más conscientes, menos INDEFERENTES. Inventémonos algo para dar una señal de oposición a lo que evidentemente está MAL en nuestra sociedad …algo que, cómo las “sabanas de Palermo”, se materialice en un pequeño pero significativo gesto de la inequívoca negativa de nosotros l@s ciudadanos a permanecer inertes… a permanecer INDIFERENTES.

Probablemente ese gesto sea sólo interesarnos más por los problemas sociales, por los demás (salir de nuestro individualismo…votar responsablemente en las próximas elecciones, por ejemplo).
A lo largo de la historia se ha demostrado que PARTICIPAR de la vida social y pública es un DEBER. Si no se participa se es, INDUDABLEMENTE, CÓMPLICE de lo que pasa. ¡No nos volvamos cómplices de la apatía, de la inercia! ¡NECESITAMOS MÁS “SÁBANAS” CONTRA LA INDEFERENCIA!.

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