Editorial

Sequía


No siempre hay ganas de escribir. A veces hay, simplemente, sequía.
No es malo, no está mal. Está bien. A veces necesitamos no decir nada, no querer profundizar en nada… solo observar ¿Les ha pasado?
Es jueves 26 de abril de 2022, estamos a tres días de una primera vuelta presidencial en Colombia y la semana que viene empieza junio. Prácticamente es la mitad del año, una mitad en la que ya la RAE decidió aceptar la palabra ‘aperturar’ en el diccionario de la lengua española.
En pleno siglo XXI, unos padres de familia “de bien” de Medellín enviaron una carta a un colegio “de bien” solicitando discriminar a las hijas del alcalde electo (o ex alcalde sancionado por la Procuraduría) y rechazarlas de la institución por el simple hecho de ser las hijas del alcalde, un tipo que no le gusta al uribismo…
Ese mismo alcalde, que fue destituido por razones aparentemente válidas (todo el mundo sabe que le está haciendo campaña a un candidato presidencial), pero con procedimientos que algunos presumen irregulares, fue denunciado hace meses ante la Fiscalía por acceso carnal violento a una ex colaboradora de sus campañas políticas. Pero, sobre eso no pasó nada…
Hace unos días, un cantante vallenato al que, aunque vivo, le llaman ‘leyenda’ acosó sexualmente a una cantante del mismo género ante los ojos de miles, y nadie hizo nada. El tipo salió a acallar el escándalo con unas flores en la mano y hablando del respeto que aprendió de su mamá, que, obvio, es mujer… y sin embargo han aparecido varios otros videos en los que se evidencian escenas similares del mismo señor con otras mujeres -niñas, para ser exactos-. Y son pocos los que muestran un asomo de vergüenza o indignación por ello…
Ayer, justamente, se conmemoró el Día por la dignidad de las víctimas y sobrevivientes de violencia sexual en el marco del conflicto (fecha que se instauró por la ONU gracias al esfuerzo incansable de Jineth Bedoya, una gran periodista colombiana). La fecha nos recuerda que, aun hoy, y cada día más, los cuerpos de miles de mujeres en el mundo son usados como botín de guerra.
Esos, por mencionar algunos, son temas sobre los que hay mucho qué decir… y cómo no tener qué comentar si es que vivimos en un mundo en el que falta todo menos las noticias absurdas. Ayer mismo, un joven criminal se convirtió en el nuevo renglón de la lista de perpetradores de masacres en escuelas estadounidenses al asesinar 19 niños con un arma de fuego en Texas.
Y repito, cómo no tener qué decir si vivimos en un país en el que la gente vota cada tanto por tipos de los que se tienen más certezas que dudas sobre sus oscuros y temibles intereses. Un país en el que, a pesar de una larga historia de guerra -originada por la desigualdad y la injusticia social, y financiada en su mayor parte por el negocio criminal del narcotráfico-, la gente vota cada tanto por mantener el statu quo, aunque eso signifique que la inversión que falta en las escuelas, se vaya por los rotos de la corrupción, la compra de fusiles y el glifosato.
Y sí, es mucho lo que hay que decir siempre, aunque no siempre haya ganas.
Y está bien… está bien.

FOTO de Oleksandr Sushko en Unsplash.

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