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Sexo en la primera cita

una mujer ofrece el condón también sexo en la primera cita

Las alarmas se prenden y la piel se enrojece cuando una mujer confiesa que ha tenido sexo en su primera cita. ¿Cuántas lo hemos hecho y a pesar de ser una de las mejores experiencias, lo hemos negado?

Por años escuché muy de cerca que ‘si la mujer se vestía, caminaba, se sentaba o incluso hablaba de cierta forma, definiría casi de inmediato como quería “darse a respetar” y que por supuesto tener sexo en la primera cita, era solo la manera de las “chicas de la calle”’.

Entonces llegó mi día. Me encontré con alguien maravilloso, en otro país, en medio de mis ventitantos… me sentí atraída como nunca. Reímos, hablamos, comimos; mis amigos y sus amigos parecían conocerse de siempre.

Cuando llegó el incomodo momento, la despedida, me detuve por unos minutos, medité todo lo que había escuchado y casi sentí los susurros en mi oído. Me enfrenté a ese tabú socioético y moral, y puse por primera vez en tela de juicio si, quizá, yo era una “chica de la calle” por sentir lo que entonces sentía… ¡me liberé!

No podría describir lo especial, fantasioso y hasta jocoso que resultó ese encuentro. Los prejuicios se fueron, nuestras desnudeces quedaron perplejas una ante la otra, fuimos una obra de arte siendo uno solo, los ojos brillaron de nuevo, nuestras bocas tararearon en secreto cuánto nos deseábamos y como dice Adalberto Santiago en su canción: “Qué noche, qué noche, nunca la olvido”.

Ya son diez años de aquella noche, diez años de entender que no existe esa tal “chica de la calle”, diez años de resignificar el valor de la sexualidad femenina en la adultez y de la importancia de escuchar nuestro cuerpo y nuestro corazón… sí, el corazón. Porque, aunque suene imposible, me enamoré y entregué más, que en años de relaciones.

No existe una manera correcta de vestirse, de hablar o de asumir las relaciones para “darse a respetar”. A las mujeres, como a los hombres, nos deben respetar por el simple hecho de ser humanos, ni más, ni menos.

Que esa idea egoísta de ser la “chica de la calle” no nos nuble nuestra capacidad de tomar decisiones responsables, ni el encanto y la dicha de saltarse el protocolo y ¿por qué no? Irritar a unos cuantos, a quienes aún les cuesta entender que las mujeres también podemos tomar la iniciativa, que también deseamos sexo en la primera cita, que también fantaseamos con orgasmos desconocidos y que, no por ello, perdemos el totem poderoso de hacernos respetar.

 LR.

 Crédito foto: Photo by Dainis Graveris on Unsplash

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